19 de septiembre de 2008

El espíritu de la radio

La primera vez que escuché la canción The Spirit of Radio, de Rush, fue como descubrir que la tierra era redonda. Fue en 1983, tenía yo unos 15 años, una melena que mi papá me iba a trasquilar si me descuidaba al dormir, y estaba yo ahorrando dinero para comprarme mi primera guitarra eléctrica. Sabía que existían esos grupos como Yes o Pink Floyd, pero, hasta entonces, sólo eran para mí nombres curiosos en carátulas alucinantes de LPs que veía en las tiendas.

Mi gran amigo de adolescencia, José Felipe, me prestó el disco una tarde en que me dieron ganas de probar algo nuevo. Todavía recuerdo cómo me hizo cortocircuito el cerebro cuando escuché aquella introducción incomprensible, un ánimo alegre y jovial que nunca había podido asociar con el rock pesado; ese cambio inesperado a un sintetizador secuenciado debajo de unas campanitas que nunca había escuchado en un sitio como ese, y luego una parte instrumental de compases amalgamados que me desconcertaban, antes de escuchar de nuevo esa parte introductoria que aún no sé cómo diablos se ejecuta. Después, para colmo, la banda se mete en un verso tranquilo a ritmo de reggae/ska antes de explotar en un frenético solo de guitarra que lleva la canción al clímax. Orgásmico.

Antes de decirles por qué hablo de esta canción, necesito traducirles su letra:

Comienza el día con una amigable voz
Una compañía discreta
Toca esa canción que es tan fugaz
Y la mágica música le pone el ánimo a tu mañana
Sigues tu ruta
Sales al camino abierto
Hay magia al alcance de tus dedos
Porque el espíritu persiste
El contacto que poco exige
En tu feliz soledad
Ondas invisibles crepitan con vida
Una brillante antena se eriza con la energía
Retroalimentación emotiva en eterna sintonía
Te lleva un tesoro invualuable, casi gratis
Toda esa maquinaria que hace música moderna
Aún puede ser de gran corazón
No tan regida a frías carteleras
En realidad es un asunto de honestidad
A uno le gusta creer en la libertad de la música
Pero premios relumbrantes y compromisos sin fin
Hacen añicos la ilusión de integridad
Lo que dicen los profetas
está escrito en las paredes del estudio
En la sala de concierto
El eco de los vendedores

Rush escribe esta canción para honrar al locutor de radio cuyo amor por la música hace que ésta llegue a gente que no ve, gente que tampoco lo ve a él. Esa magia de y para gente invisible es lo que conforma el "espíritu", algo que Rush reconoce siempre corre el peligro de perderse entre algunos mercaderes de discos. La banda la hizo para agradecer el apoyo que muy pocos quisieron darle en radio por hacer ellos música incomprensible, y fue casualmente "The Spirit of Radio" la canción que los catapultó en las emisoras.

Como artista musical, disfruto muchísimo participar en una entrevista de radio junto a gente que reconozca esa magia. Y esa fue mi experiencia anoche junto a José Vicente Sevilla y Mónica Herrero en su programa "Fusión", producido por Fundatalento, una organización que busca dar apoyo a talentos venezolanos. En esta época de masiva y fría distribución y difusión de música por Internet, es más que nunca grato interactuar con gente de radio. Gracias a todos en ese medio que en diferentes ocasiones en mi carrera me han hecho sentir el espíritu.

____________
Notas relacionadas:
Related Posts with Thumbnails