4 de noviembre de 2008

Cierra la boca y grita, así duela

Un buen día decidí ser un poco extremista y hacer todas mis cosas al revés, simplemente porque al derecho no tenía éxito en nada. Me sentía estancado y sin posibilidad de progresar, así que opté por deshacerme de muchas filosofías de vida. Mis actos fallidos eran reflejo de mi manera de pensar, por lo que me convenía más desechar conceptos, ideas, nociones, prejuicios y actitudes que no me servían para nada. Afortunadamente, el proceso resultó ser más fácil de lo que parecía al principio. Sólo reviví la adolescencia y comencé a cuestionarlo todo: ¿por qué esto sí?, ¿por qué aquello no? Vivimos siguiendo una especie de software envirado en la cabeza, que no es más que un cúmulo de pensamientos negativos conformados por palabras negativas.

Adios, palabras; me quiero expresar...

Escribí Grito y silencio para declarar que ahora prefiero vivir siguiendo paradojas; que lo ilógico puede tener mucho sentido y que quizás no existe nada imposible, cuando enfoco las cosas de la manera menos obvia, cuando recuerdo que en realidad hace falta muy poco para lograr mucho, que para crecer sólo hace falta ser pequeño y que para escuchar no necesito mi oído. Es más fácil lo que parece difícil.

Y fue muy emocionante grabar esta canción, una producción aderezada con la simbólica coincidencia de una fractura en mi pie, que no me detuvo (Dejo aquí mis zapatos para poder caminar); y el estímulo creativo de un arreglo musical que trata de reflejar el mensaje, sin introducción, porque no hace falta; con un ocasional piano eléctrico haciendo el papel de una guitarra eléctrica, porque esta no hacía falta; con una segunda estrofa sin acompañamiento armónico, porque no era necesario; con un estribillo sin letra, porque las palabras sobran y mis manos hablan mejor. A veces el silencio es más elocuente y a mí me encanta gritar callado.

También fue una experiencia renovadora grabar Duelen. Tenía mucho tiempo sin entrar a un estudio a improvisar principalmente. Era algo que quería hacer, en especial con una canción que me había salido en un breve instante con la única intención de limpiarme mente y corazón. Así que llegué con un arreglo en blanco, aunque con un concepto claro. El tema debía tener el color de Grito y silencio sin pretender impresionar o agradar. Quise capturar un momento de reinicio y el mejor sonido que me venía a la mente era el que recordaba de cuando ensayaba en mi adolescencia con mis amigos de la escuela, el sonido de la modesta banda que comienza con pocos recursos y con música sin pretensiones, sincera, vulnerable. No quise pensar mucho en lo que grababa, así que improvisé el arreglo y traté de dejar la canción en pocas tomas. En un día quedó lista, sin retoques, sin correcciones, y era la primera vez en muchísimos años que producía música de esa forma, sin pensar. Creo que no podía ser mejor compañera de lanzamiento para una canción como Grito y silencio.

Ahora siento una satisfacción que me llena, no sólo por terminar un pequeño, aunque muy estimulante, proyecto, sino por la receptividad que han tenido las canciones en muy corto tiempo. Ya quiero iniciar la creación de al menos otros dos temas para grabarlos y compartirlos con ustedes pronto. Disfruto mucho este estado de ininterrumpida motivación creativa que sin duda me lleva a más experiencias enriquecedoras.

Agradezco a Jesús Mariño por ayudarme a expresar Grito y silencio a través de su solo de guitarra española, en especial siendo él un metalero que adora el sonido distorsionado (¡excelente paradoja!); y a Tony Ruíz, mi segundo par de oídos, por su trabajo de masterización para ambas canciones. Ahora, el comercial: Hagan clic aquí -http://www.luiser.com/- y escúchenlas. Y si les gusta, descárguenlas y recomiéndenlas, ¡por una vida llena de paradojas útiles!
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Notas relacionadas:
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