18 de enero de 2009

Sin dinero da miedo, ¿verdad?

Un comentario que escuché mucho en recientes fechas navideñas es el que asegura que el año 2009 viene con dura recesión. Parece inminente que me afectarán la caída bursátil en Wall Street, el peor índice de inflación en Latinoamérica, un presupuesto nacional disminuido, un recorte en el cupo de divisas en Venezuela, y nuevos impuestos que seguro vienen.

Y yo me dedico a escribir y cantar canciones. Es como para que a mi papá le dé otro ataque de pánico. El primero lo tuvo cuando yo aún no me graduaba de la universidad y se me ocurrió comprarme un sintetizador último modelo en efectivo y sin previa consulta, aunque el dinero era mío. Cuando me preguntó cuánto había costado y escuchó mi respuesta -"Tres mil dólares"-, me hizo sentarme para tener una de las conversaciones más serias entre padre e hijo que recuerdo.

Hasta entonces, mi papá tenía un hijo con gusto por la música, que se reunía con amigos del vecindario a tocar después de clases y que ocasionalmente lo hacía sentir orgulloso en algún recital de aficionados. Él y mi mamá siempre apoyaban mis incursiones, pero gastarme una fortuna en un instrumento profesional estudiando yo para ser un docente de idiomas era un acto incoherente y extremo que le disparó la alarma a mi viejo. El que yo pudiera dedicarme por completo a lo musical era sin duda algo que él no había considerado en serio, y supongo que el nivel de seriedad dependía de cuánto dinero se gastaba. Sin embargo, Tiburcio -así bauticé al famoso sintetizador (sí, les pongo nombres a mis teclados)- me retornó la inversión monetaria con creces. Todo lo musicalmente impensable lo hice con él, el primer disco, la primera gira. No me hizo millonario, pero me ayudó a demostrar el nivel de seriedad de mi vocación y la posibilidad de tener mis propios ingresos como artista.

Ahora, unos 20 años después, el temor parece volver. Ahora soy yo papá, y sigo siendo cantautor independiente en una economía inestable donde impera la piratería de discos, son reducidas las opciones de trabajo musical y la competencia es mayor. Es como para aterrarse y desistir, ¿no? Pues, resulta que ahora es cuando más feliz me siento haciendo lo que hago, y cuando más bendigo mis talentos y el conocimiento de mis limitaciones y posibilidades. Temer al fracaso o a la pobreza sería algo que me frenaría, y no me quiero frenar.

Además, la recesión es un estado mental.
____________
Notas relacionadas:
luiserQuantcast

1 comentarios:

Leyda dijo...

Hola!! El artículo desde mi punto de vista muestra la raíz de todo emprendedor: el riesgo. Permítanme compartir unas líneas.
Un amigo me decía en estos días "nadie cree en tu sueño más que tú mismo", hoy vino ese pensamiento otra vez y aparece este artículo. Quiero decirte que, sea lo que esté pasando por tu mente ahora, sea cual sea tu sueño, atrévete!!!
Ayer supe de otro amigo que quiso estudiar Comunicación Social (terminó estudiando otra cosa por aquello del cupo y el cambio de carrera en la UCV lo cual nunca se le dio), ahora lo está haciendo en la UCAB, ya es un hombre de 35 años, casado y con hijos, pero con SUEÑOS!!! Pasó tiempo, buscó caminos y atajos para llegar, seguramente se equivocó muchas veces en el intento, finalmente hoy es su tiempo.
Les puedo contar por mi parte, cuando tenía 16 años, en la espera de la Universidad, justo en ese año de transición donde los Padres quieren que uno haga un curso productivo, bueno yo quería estudiar canto!!! Mi Mamá me dijo: "Si quieres estudiar canto te lo pagas tu misma, pero yo solo te doy para el curso de computación o inglés". Justo ese fin tomé el periódico y busqué mi primer empleo el cual resultó de Recepcionista (Utilitis) a medio tiempo ganando para la época la mitad de un sueldo mínimo, o sea Bs.3000 (Débiles). Me gastaba casi el sueldo completo en mis primeras clases de canto , entre Bs.2000 y Bs.2500, en una escuela tirada por el centro de Caracas. Luego vinieron muchas cosas sobre el canto, tomarlo y dejarlo y así sea en la fama de mi baño nadie me quita el sueño de cantar.
Siempre habrá quién te sabotee. Hasta el ser más querido, ante el miedo o la incredulidad te dirá que “no lo hagas”, “no puedes”, “estás loco”. No entres en pánico, es OBVIO que reaccione así pues ESE NO ES SU SUEÑO ES EL TUYO. Recuerden todos los locos (emprendedores) son tildados. Dios es el único que estará contigo para sostenerte, pero si solo un hombre (de carne y hueso) en la batalla cree que eres capaz de alcanzar tu sueño: un Robin, un Sancho Panza, una Manuelita Sáenz, una Frida Kahlo, quien sea!!! siéntete doblemente bendecido.
Lo que quiero decir es ATREVANSE!!! aunque nadie crea en ti, si tu lo crees basta y sobra. Como dice la palabra de nuestro Padre Celestial: los conocerán por sus obras.
Dios los bendiga.
Leydanegrin@yahoo.com

PD. Tengo un vecino desafinado que ama a David Bisbal, pasa todo el día pegando gritos. A las 6:00 am amanece cantando, y las 12:00 am sigue y sigue. Tal vez de tanto insistir termine siendo su telonero. Por su sola persistencia empecé a admirarlo y a tolerar sus notas poco melodiosas.

Related Posts with Thumbnails