8 de septiembre de 2010

Si no estás (Episodio 2)

A medida que pasan los años, me demoro más para terminar una canción. Cuando comencé de jovencito a componer, a veces tenía temporadas en que podía hacer una tonada a diario. Ahora pienso y repienso cada nota, cada acorde y cada ritmo, y me puedo tardar meses o años en concluir una idea.

No es que ahora me obsesione más el ser original o perfeccionista; es que después de tantos años escuchando y tocando de todo, me es más difícil crear algo que me suene fresco, desafiante y sensible. Todo me suena a dos mil canciones que he oído por ahí, o a cosas incomprensibles que no me hacen sentir nada.

Me pasó en un principio con Si no estás, un tema del que les hablé hace más de un año. A pesar de la que considero una bonita historia detrás de la canción y de lo emocionante que es la iniciativa de grabarla con Melissa Munster a distancia, más lento no he podido trabajar para materializar el proyecto.

Varias veces me sentaba al piano y me salían cosas que me gustaban, pero después de horas, me hastiaba. No buscaba los acordes perfectos ni la melodía inolvidable. Yo buscaba algo que le es muy difícil describir a un compositor. Es esa combinación de cosas que podríamos escuchar 100 veces seguidas sin aburrirnos y con el mismo sentimiento.

Adapté la letra para que tuviera otra rítmica y el asunto mejoró, pero aún no daba con el estilo. ¿Una balada? ¿Algo a medio tiempo? ¿Rock & roll? ¿Qué le gustaría cantar a Melissa? ¿Qué podía hacer que no chocara con su personalidad como artista? ¿Cómo conciliar mi persona con la de ella sin tenerla al lado? ¿Cómo expresar sentimientos de frustración y tristeza, y a la vez provocar una sonrisa?

Ah, y la melodía que me saca la lágrima. La mayoría de mis canciones tienen al menos un par de segundos que me provocan una lágrima. No es exageración y quizás lo que he grabado no les provoque algo similar, pero es una exigencia personal. Si la canción tiene ese mínimo instante que me conmueve, la grabo. Si aún no lo tiene antes de encerrarme en el estudio, busco crearlo. Si falta en definitiva, la canción pasa a ser de esas que llamo "de entrenamiento" y nadie más la escucha.

A la 1 de la mañana del domingo pasado, probé de nuevo y pasó. La lágrima...

En la tarde empecé a grabar y no me quise detener más. En la noche estaba ya haciendo escándalo con la batería. No quería dormir. El lunes, el bajo eléctrico y la lágrima se acompañó de sonrisa. Quería grabar la voz, dejar la melodía; pero he estado padeciendo de ronquera y tos desde la semana pasada. No me importó. Sabiendo que no sería una interpretación satisfactoria, no usé mi mejor micrófono; no me importaba la calidad de la grabación; sólo quería grabar. Ya eran las 11 de la noche y no estaba cansado. Mientras me tomaba algo, me comuniqué con ella en Twitter:
¡Mel, estoy grabando la canción en la que te quiero! Creo que es una de las mejores que he hecho en mi vida. ¿Aún quieres grabar conmigo? Sé que me he tardado.
El martes amanecí con una canción nueva y esperando la respuesta de mi co-intérprete, y llegó. Que sí, que se la enviara. Y la envié, y entonces me percaté de un detalle: ¡¿Y SI NO LE GUSTA?!

Mientras esperaba su feedback, me permití maravillarme de nuevo con el proceso. No conozco en persona a Melissa; ni siquiera sé de qué le gustan los tacos, y mucho ignora ella de mí también. Pero allí estaba yo experimentando lo mágico de crear algo muy mío y sentido para luego hacerlo volar a un rincón desconocido en México, en minutos, a la única otra persona que ha escuchado esta canción hasta ahora; una extraña que no lo es tanto, porque la conexión musical está.

Y le encantó. Le gustó mi versión cruda, ronca y desafinada, sin retoques de estudio. Son momentos así que me recuerdan lo tanto que adoro mi oficio.

Ahora es cuestión de coordinar agendas para seguir con la producción. Melissa es muy activa con su música y yo sigo en tantas cosas también, en especial ahora que estoy promoviendo mi nuevo disco. Pero sigo con la confianza --que es la de ella también-- en que resultará algo que nos gustará y que la gente apreciará.

Canciones abundan, y esta no es sino otra más, pero es mía y hay magia detrás de ella, y es lo que celebro y comparto con ustedes, que son quienes motivan y me acompañan del otro lado. Aquí les dejo una pequeña muestra de la maqueta que escuchó Melissa. Cuando la canción lo decida, se volverá versión definitiva y entonces la escucharán toda. Gracias siempre por estar allí.

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