3 de mayo de 2013

De cuando grabé una canción viendo a Nicolás Maduro

Era 8 de marzo de 2013, Día Internacional de la Mujer y de la incertidumbre en Venezuela. Hugo Chávez había sido declarado fallecido tres días antes, se había decretado luto nacional, suspendido las clases y la actividad laboral, y había mucha confusión, mucha tensión en el ambiente.

Pero había que pensar en otras cosas, por sanidad mental, por equilibrio en el espíritu. La noche anterior la había dedicado a escribir y publicar un poema inspirado en las mujeres de mi vida, y ahora, a las 5 de esa tarde agitada, me llamaba Nicky Scarola, director musical de Guillermo Dávila y co-productor de su próximo disco, con una emergencia. Otra buena distracción.

Televen, el canal de TV, estaba esperando con urgencia la versión definitiva del que sería el tema musical para una nueva telenovela que tiene a Guillermo como parte de su elenco principal; pero la canción necesitaba un nuevo track de piano acústico y la solución me la estaban confiando a mí.

Unos minutos después recibo por email la grabación de guía con el resto de la instrumentación, y me pongo a descifrar acordes y a crear siguiendo las instrucciones: "Graba algo delicado y reposado que adorne los espacios vacíos y protagonice un poco el final." Se trata de Mi vida, una canción compuesta por Guillermo que ya se había grabado unos años antes y que querían renovar para servir de introducción a Las Bandidas, la teleserie a estrenarse unas semanas después. Supuse que la premura se debía a que la edición de los capítulos ya estaba en proceso de musicalización. La condición era que debía enviar mi piano en un par de horas y no pudieron mandarme la grabación original, así que no sabía qué era lo que NO querían en ese piano.

Me tardé casi cuatro horas. Del otro lado había un poco de impaciencia y hasta el mismo Guillermo me llamó al celular para saber cómo iba todo. El asunto es que me costaba concentrarme. Sentí que debía ver por TV el momento en que la Asamblea Nacional encargaba formalmente de la presidencia de mi país a Nicolás Maduro -algo que estaba aconteciendo en ese preciso instante- para hacerme mi propia opinión de su discurso, para ver en vivo la realidad de un evento que ha marcado nuestros días recientes, que ha dividido más claramente a una nación; y eso me dilató.

Grabé el piano mientras veía la cadena, con sentimientos encontrados, metiéndome en el aire nostálgico y romántico de una canción de telenovela mientras presenciaba un polémico y trascendental hecho histórico. Y ahí quedó en un track que, sin yo tenerlo muy consciente en ese entonces, terminó formando parte de una producción internacional que se ve cada noche en varios rincones del continente en este momento. Las cosas que pueden pasar detrás de una canción. Aquí la dejo para que la escuchen...



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1 comentarios:

Anónimo dijo...

donde no hay direccion sabia, caera el pueblo,

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